Mi colaboración con el grupo de teatro amateur Menecmos va mucho más allá de hacer fotografías. No me limito a retratar a un elenco: trabajo codo con codo con ellos, comparto su pasión y vivo cada proyecto desde dentro. Los conocí porque mi mujer forma parte del grupo, pero rápidamente se han convertido también en mis amigos.
Menecmos es un grupo multipremiado, reconocido en prácticamente todos los certámenes en los que participa. Su nivel de exigencia y calidad es enorme: cuidan cada detalle, desde los textos y el vestuario hasta las escenografías y, por supuesto, la interpretación. Su trabajo es digno de cualquier compañía profesional.
Desde la primera vez que los vi sobre el escenario supe que allí había un material increíble para fotografiar. Siempre les estaré agradecido por su dedicación al teatro amateur y por la oportunidad de capturar su trabajo desde tan cerca.
Con ellos he tenido la suerte de participar en los Premios ESCENAMATEUR Juan Mayorga de las Artes Escénicas, uno de los reconocimientos más importantes del teatro amateur en España.
Gané el premio a Mejor Fotografía en la edición de 2009, fui finalista en 2020 y este año vuelvo a estar nominado para la edición de 2025, cuyos premios se entregarán el 20 de junio de 2026 en Getxo (Vizcaya).
La fotografía en las artes escénicas no es un simple registro visual: es una extensión del propio acto teatral. El teatro vive en el instante, en la respiración de los actores, en la luz que cambia, en el gesto que solo ocurre una vez. La cámara, cuando se usa con sensibilidad y conocimiento del proceso creativo, se convierte en una herramienta capaz de preservar esa fugacidad sin traicionarla. Una buena fotografía teatral no solo muestra lo que sucede en escena; revela la atmósfera, la tensión, la poética interna de la obra.
En grupos como Menecmos, donde cada montaje está construido con un nivel de detalle y entrega extraordinarios, la fotografía adquiere un valor documental y artístico a la vez. Permite que el trabajo trascienda el momento de la función, que llegue a nuevos públicos y que quede como testimonio de un proceso colectivo lleno de talento.
Fotografiar teatro es, en cierto modo, participar en él. Es escuchar el ritmo de la escena, anticipar el gesto, respetar el silencio, entender la luz. Por eso, para mí, acompañar a Menecmos no es solo disparar una cámara: es formar parte de su universo creativo y contribuir a que su trabajo perdure más allá del telón.
Trío de Cuatro
El Instante Eterno
La Celestina 1905
El Hombre de la Tierra
Galas de La Muestra de Teatro Amateur de Leganés (desde 2017)